26 diciembre 2007

 

Hachazos

Por antonomasia son recibidos por troncos o por inanimados y pasivos sólidos que, por alguna razón, parecen más valiosos o útiles en partes que completos.

Sin embargo, ¡atención! recaen también sobre almas, que son -en principio y en definitiva- todo.

Me cayó uno. Un preciso, afilado, inesperado, redundantemente violento, doloroso y desgarrador hachazo.

Me presionó hasta romperme. Violó mi unidad. Desangró las certezas. Recordó lo finito, temporal y conveniente que es el cariño y des-cubrió lo omitido:

El amor es una ilusión. Una imaginación espiritual. Humana pretensión.


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